

Le Jaguar
Inspirado en la presencia silenciosa del jaguar, este capítulo explora la tensión entre fuerza y elegancia.
Sus líneas envolventes capturan el instante previo al movimiento, donde el instinto y la precisión se encuentran.
El oro blanco y los diamantes trazan su silueta con intensidad, mientras una esmeralda central revela su esencia: poder contenido, mirada firme, dominio absoluto.
A través de una ejecución minuciosa, Le Jaguar transforma la naturaleza en una expresión de Alta Joyería.


Instinto y forma
Inspirado en la tensión silenciosa del jaguar, el diseño envuelve la esmeralda central en una composición fluida y controlada.
El pavé de diamantes y los contrastes en negro evocan su piel, mientras la estructura tridimensional revela una ejecución precisa.
Una pieza donde la naturaleza se transforma en escultura.
En cifras
La colección Le Jaguar requirió más de 300 horas de trabajo artesanal.
Realizado en oro blanco de 18 quilates, la pieza integra más de 300 diamantes cuidadosamente engastados, junto a una esmeralda central de alta calidad.
Cada detalle ha sido ejecutado con precisión para lograr equilibrio entre forma, luz y volumen.


Le Jaguar
Inspirado en la presencia silenciosa del jaguar, este capítulo explora la tensión entre fuerza y elegancia.
Sus líneas envolventes capturan el instante previo al movimiento, donde el instinto y la precisión se encuentran.
El oro blanco y los diamantes trazan su silueta con intensidad, mientras una esmeralda central revela su esencia: poder contenido, mirada firme, dominio absoluto.
A través de una ejecución minuciosa, Le Jaguar transforma la naturaleza en una expresión de Alta Joyería.

Instinto y forma
Inspirado en la tensión silenciosa del jaguar, el diseño envuelve la esmeralda central en una composición fluida y controlada.
El pavé de diamantes y los contrastes en negro evocan su piel, mientras la estructura tridimensional revela una ejecución precisa.
Una pieza donde la naturaleza se transforma en escultura.


En cifras
El broche Le Jaguar requirió más de 300 horas de trabajo artesanal.
Realizado en oro blanco de 18 quilates, la pieza integra más de 300 diamantes cuidadosamente engastados, junto a una esmeralda central de alta calidad.
Cada detalle ha sido ejecutado con precisión para lograr equilibrio entre forma, luz y volumen.

